Cuando somos capaces de comunicar de forma efectiva, conseguimos los siguientes beneficios:

 

  • nos facilita la coordinación de las acciones.

  • nos permite compartir conocimientos.

  • nos permite crecer como personas y como profesionales.

  • nos ayuda a organizar las relaciones familiares, laborales y sociales.

  • nos facilita prestar o solicitar ayuda.

  • nos da la oportunidad de comunicar nuestras expectativas, metas y deseos.

  • nos permite decirle a los demás lo que esperamos de ellos.

  • nos ahorra tiempo, esfuerzo y recursos.

  • nos ayuda a generar confianza.

  • nos permite enseñar, aprender, dirigir e ilusionar.

  • nos da capacidad de síntesis, concisión y creatividad.

  • nos ayuda a estructurar nuestro pensamiento y por lo tanto nuestro discurso.

  • nos hace la vida más fácil.

  • nos permite conseguir nuestras metas y objetivos con menor esfuerzo.

  • nos permite ayudar a las personas que nos rodean en su desarrollo tanto personal como profesional.

  • nos permite desarrollar nuestra empatía y nuestra flexibilidad.

  • nos permite ser más asertivos.

 

Comunicar es un proceso dinámico, en el que hay que enviar y recibir, codificar y decoficar, comprender, superar barreras y filtros, respetar y ser respetado.

 

La función de la comunicación es trasladar y recibir datos, información, conocimiento y sabiduría en el momento oportuno, con en el tiempo preciso, en el espacio adecuado y por supuesto de modo correcto

 

En la comunicación juega un papel fundamental el lenguaje corporal, además de comunicar con nuestra voz, comunicamos con nuestro cuerpo, con nuestros gestos y silencios, con nuestra imagen, forma de presentarnos y de vestir.

 

Por medio del lenguaje verbal emitimos y recibimos información. Información que podemos sesgar o manipular con mayor o menor facilidad, dependiendo del momento o de la situación; “las palabras se las lleva el viento” ; es más fácil mentir con la palabra que con los gestos; en cambio el lenguaje corporal es más completo, porque además de transmitir información, informa de nuestro estado de ánimo, de nuestros sentimientos y emociones, y estas situaciones son más difíciles de modificar.

 

Si a un mismo discurso le modificamos el tono de voz o los gestos, podemos cambiar por completo su significado.

 

La comunicación no es lo que tú crees que emites, sino lo que entiende la persona que te escucha, este es uno de los motivos por los que debemos de confirmar que se comprende lo que de verdad emitimos; en este sentido hay que estar muy atento a la información de retorno o feedback que nos da nuestro receptor.

 

Para que el discurso sea más efectivo a la hora de comunicar, acostumbra a utilizar:

  • verbos de acción y en positivo (crecer, desarrollar, conseguir, innovar)

  • palabras cálidas y agradables.

  • frases cortas de sujeto verbo objeto.

 

No utilices palabras espinosas o de carga negativa: pesado, subastero, torpe, idiota o mediocre.

No construyas las frases con estructura negativa: “Juan nunca llega tarde”, acostúmbrate a decir “Juan llega siempre temprano”

 

Evita los cortocircuitos de la comunicación:

 

  • los gestos parásitos en el lenguaje no verbal: rascarse, cruzar los brazos, balancearse sobre un apierna o desviar la mirada.

  • la deficiente vocalización, la lentitud o la rapidez a la hora de hablar.

 

Para practicar con la vocalización, comienza con esta frase “la lluvia en Sevilla es una maravilla”; frase que te ayudará a conseguir el hábito de la articulación de las palabras y te ayudará en la vertebración de las frases.