No sabía que un campeonato de Fórmula 1 tendría tanto que enseñarme. Siempre lo habia “disfrutado” acompañando a los “míos” (mi familia, que si son fanáticos) y verlo como una interminable secuencia de coches dando vueltas a un circuito. Es decir, un evento con un final casi predecible ya que (según los “mios”) dependía mucho de lo que los entendidos llaman “lo técnico”.

En el de este año, re-aprendí que lo técnico no siempre conduce a un buen desempeño y por lo tanto no es factor determinante de éxito. Durante la última parte del campeonato, no dejé de seguir el papel de Ron Denis como “lider” del team Mc Claren y encontrar excelentes ejemplos de lo que no puede descuidar un “líder”.

Por ejemplo, apostar a un sólo miembro del equipo; no lograr encontrar el “timing” de los que están desarrollandose; apresurar etapas del equipo; apresurarse él en las elecciones; no aprovechar la experticia de los que ya saben; no conquistar seguidores, no lograr “controlar” la comunicación dentro y fuera del equipo, en fin….una cátedra.

Sin embargo, una entrevista a Fernando Alonso ( por cierto, muy poco difundida) me hizo cambiar el foco de atención.
Con el “humor” al que nos ha tenido acostumbrados Fernando, declaró, casi como dando una razón por la cual no obtuvo el apoyo del equipo y de Denis dijo, mas o menos: “claro!, yo no soy un tipo muy dado a lo social, soy muy de lo mío, no voy a jugar golf con otros, no asisto a reuniones sociales, y seguramente eso me perjudicó…a mí lo que me importa es que el coche vaya bien y que el equipo responda”

Pues sí. Lo técnico no basta. Hay que trabajar y desarrollar eso que conocemos como la inteligencia emocional y las competencias que la conforman. Especialmente las que están orientadas al desarrollo de las relaciones con los otros, incluso en el plano emocional. Tal vez  los otros, (incluyo al líder) no sólo  esperan de nosotros lo técnico. Esperan vínculos personales (no privados) que faciliten una aproximación mejor a la persona que hay dentro de un rol. Y esto lleva a la construcción de la confianza.

Trabajar las relaciones trae buenos resultados, sobre todo si esas relaciones son con tu equipo. El tener desarrollado un significativo cociente de  inteligencia emocional (comunicación, empatía, sensibilidad, creación de alianzas afectivas, cercanía…), y ponerlo al servicio del equipo incluyendo al líder, pueden determinar que una milésima de segundo esté o no a tu favor.