La vida es bella es una de la numerosas películas que los profesionales de la formación debemos de aprovechar en las sesiones de coaching.

De toda su duración yo me voy a centrar en la lección magistral que nos da el camarero Guido en su encuentro con el cliente italiano. En apenas un minuto nos enseña a estructurar el discurso, a dominar las pausas y los silencios y la capacidad de persuadir sin necesidad de imponer.

Fíjate en cómo la conversación la domina el entusiasmo, la proactividad, la capacidad de innovación, el dominio del lenguaje verbal y corporal, el control del espacio de Begnini.

La rentabilización de los intangibles en tiempo y forma son capaces de convertir un humilde salmón frio, una ensalada ligera y una copa de vino, en un restaurante acogedor con una amplia carta de carnes y de pescados. Y además con un horario muy flexible en el que su personal está ahí para servir, cooperar con el cliente y para hacerle la vida más fácil.