A todos nos extrañó que, de repente, se les diera vía a Albelda y Cañizares, dos personajes que eran el alma hacia dentro y hacia fuera de esa empresa que es el Valencia C.F. En mi opinión, esto puede compararse con un cambio de paradigma en la organización.

Me imagino que razones habría para echar a estos líderes indiscutibles, pero ¿si fueran otros jugadores, se habría hecho con tanta rotundidad?

Todos nos imaginamos que Koeman quiso dar un golpe de efecto. Sin duda, en muchas ocasiones esto es positivo: mano firme, aquí mando yo, ya está bien de andar con tapujos. Esto provocaría que el resto de jugadores vieran que todos somos iguales, que nadie se puede esconder y que todos debemos tirar del carro.

¿Y por qué los resultados incluso empeoraron desde entonces? El cambio de paradigma siempre es delicado, y éste es un buen ejemplo. A posteriori puede decirse:

- El comportamiento de estos líderes en general dotaba de cohesión al grupo. La visión y forma de hacer las cosas compartida era más fuerte por la participación de Albelda y Cañizares.

- Puede haber desconcierto si no se ven razones para dejar de confiar en el paradigma que hasta ayer todos defenderían con uñas y dientes.

- Relacionado con lo anterior, puede que no haya un nuevo paradigma suficientemente claro y atractivo que una en un equipo cohesionado a los descabezados futbolistas. La nueva forma de hacer las cosas se traduciría en frases, conceptos y otros símbolos o ritos. (Parece que la cancioncita de “Resisitiré” en el Betis ha funcionado, aunque personalmente no creo que dure).

Para conseguir un equipo fuertemente motivado, debemos sentirnos a gusto, saber qué se espera de nosotros, cuáles son las reglas y qué podemos esperar. Si no, podemos tener una nave a la deriva, incluso cobrando lo que cobran estos profesionales.

¿Tendrá buen fin? Las pistas pueden ser los conceptos, frases… que repitan los jugadores del Valencia.