Miña benquerida Sra Lola:

Somos una familia dentro del vestuario pero fuera somos desconocidos, apuntó Abidal, jugador del Barcelona. Con ello, pretendía señalar el escaso contacto fuera del vestuario entre los jugadores de su propio equipo. Justamente un valor que Guardiola, su entrenador, señalaba como prioritario para la cohesión del grupo a inicio de la temporada. Abidal quiere saber de sus compañeros, qué les gusta, si tienen hijos, qué aficiones tienen, qué problemas pasan más allá del resultado del partido del domingo. Por ello, no es posible comprender esa supuesta familia de puertas para adentro. Ni dentro ni fuera, cada uno a lo suyo.

En un equipo de fútbol, la forma de celebrar un gol refleja mucho de eses conocimientos mutuos. La forma de disculpar los errores de los compañeros, también. Saber qué mueve y preocupa a los compañeros, más allá de las consabidas respuestas (el dinero), ayuda a explicar muchas formas de ser y estar.

El otro ejemplo de esta semana ha sido Echeverría. El jugador del Atlethic, trabajará su última temporada sin cobrar un duro. Así como suena. Por puro agradecimiento. Se siente valorado por su propio equipo y los aficionados. Pura emoción, de nuevo.

Profesional no es aquél que vive del fútbol o el que tiene una ficha P de la Liga de Futbol Es, verdaderamente, aquel que vive su afición con pasión. Como tal, un auténtico profesional, reclama conocer a sus compañeros, dentro y fuera.

Pasarlo bien es altamente rentable. Saber si un compañero juega gratis, si tiene un hijo con fiebre, o un familiar con problemas, ayuda a comprender (y disculpar) muchas actitudes. Da nuevos ojos para entender y ver a los compañeros.

Una vez que Abidal o Echevarría dejen de jugar al fútbol, se darán cuenta que habrían jugado gratis por haber disfrutado de experiencias tan emocionantes que es posible que no las repitan en su vida. Un ascenso, incluso un descenso, haber logrado derrotar a ese equipo que venía como un gallito, son emociones que quedarán para siempre. Y con los años, cualquiera de ellos, reconocerá que esos compañeros, el aprecio de las personas, (como Vd, Loliña), valieron tanto la pena que hubieran pagado por jugar.

Con cariño celestial