COMILLAS
Miña benqueridad Sra Lola:
“La edad me hizo madurar. Ya sé que nadie se come el mundo
He aprendido a vivir el día a día sin que el futuro me genere ansiedad.”.
Esta frase pudo escribirla Antonio Gala pero no lo hizo.

“He aprendido a no mirar atrás, no me arrepiento de nada,
porque nada garantiza que las cosas hubiesen sido diferentes”.
También Paulo Coelho pudo haber firmado esta sentencia pero no fue así.
“He aprendido a estar preparado para cuando las cosas se tuerzan”.
José Antonio Marina podría haber utilizado esta frase para uno de sus
afamados libros pero no es de su autoría. “También, he aprendido a
controlar el ímpetu de querer todo de inmediato.
Antes iba detrás del futuro sin disfrutar el presente”.
 En las repetidas ediciones de los libros de Eduard Pusnet no se
encuentra esta sentencia.
Ni Punset, ni Marina, ni Coelho, ni Gala, tienen nada que ver con
estas líneas entrecomilladas.
Una a una, podrían aparecer como citas de distintos autores sobre
la vida, el paso del tiempo y las ilusiones perdidas.
Faulkner, Rimbaud, incluso Jabois, Alvite o Altimiras podrían haber
escrito algún artículo alrededor de esta filosofía de vida.Tomadas de
forma individual, son frases lapidarias.
De ahí, que si  todas estas frases entrecomilladas hubieran sido escritas
por alguno de esos autores, se le identificaría como dueño de una lucidez
extraordinaria.
Otros autores, por frases con mucho menos contenido,
an lecciones de estrategia empresarial, de gestión de las emociones
o  elucubran sobre la dirección de personas.
Incluso, cuentos vacuos, que alcanzan más de cincuenta ediciones del
estilo “Quién me ha robado mi queso” o  lugares ya sabidos pero
vestidos de otra forma, como el libro “La buena suerte” de Alex Rovira,
les bastan a muchos para vivir dando prédicas.
El autor de todas estas frases entrecomilladas fue un jugador de fútbol.
En concreto un portero que ahora trabaja en un equipo escocés.
Es lo que tiene ver el fútbol desde atrás y ser el último en resolver
los problemas que otros no pueden. Obliga a pensar.
Así, los porteros y defensas centrales ven el fútbol de otra forma,
 por lo que se ha podido leer esta semana incluso (algunos), ven la
vida de otra forma. Estas frases de Dani Mallo pasarán sin pena ni
gloria hasta que cualquier de esos autoreslas vuelva a escribir, las
envuelva en un cuento y lo señalen como lúcido.
Con cariño celestial.