Mie 2 Dic 2009
¿Qué hace un coach?
Enviado por dani a la categoría Coaching y liderazgo
El coach es el profesional que facilita que su cliente o coachee seleccione aquellos objetivos que le hacen avanzar en su evolución como persona y que, además, le permite reconocer el camino para conseguirlos.
En este proceso es fundamental hacer consciente al coachee de todo aquello que es importante en lo más profundo para esa persona, como puede ser su familia, el éxito, la seguridad,… Cuando se dice que “el proceso de coaching debe ser ecológico” se refiere a esta congruencia con los valores de la persona.
Así, vemos que en el coaching hay tres aspectos fundamentales, que parten del coachee:
- El objetivo.
- El proceso de desarrollo personal.
- Los valores.
¿Cómo se realiza el coaching? ¿Cuál es la esencia de este proceso?
El coach se puede ver como el artista que percibe las sutilezas de la comunicación con el coachee y que es capaz de ver aquello en que esta persona se puede convertir más que lo que es en este momento.
Esta sutil percepción le permitirá encontrar la forma de que el coachee:
· Esté fuertemente motivado para el cambio.
· Reconozca sus capacidades y consiga otras que necesita: lo que se denomina recursos y alternativas.
· Reconozca aquello que le está bloqueando: las creencias limitantes.
· Reconozca sus valores.
· Ponga en marcha el proceso para el cambio: objetivos, plan de acción y tareas.
Lo que no es el coaching
El aspecto diferencial del coaching es el tipo de interacción que se logra. El proceso descrito debe conseguirse cuidando de que su contenido surja exclusivamente del interior del coachee. Es decir, el coach no debe condicionar los contenidos del proceso de cambio.
Esta caracerística nos permite ver la sutileza del papel del coach. Si éste comete el error de interpretar según sus propios parámetros lo que el coachee piensa o desea, puede provocar:
· Que el proceso sea ajeno al coachee a partir de ese momento. De esta manera, no se está permitiendo abrir el potencial de la persona, verdadero motor del proceso de coaching, sino que se crea una dependencia de las respuestas del coach.
· Que se produzca un bloqueo en el proceso porque el coachee se sienta incómodo: si el coachee, afortunadamente, no se deja influir por esa interpretación del coach, se sentirá menos dispuesto a continuar abriéndose, estableciendo, quizá inconscientemente, algún tipo de barrera.
Es por eso que se dice que:
“el coach contiene al ser humano con el que conversa”.
“El coach trabaja sobre el proceso, el coachee pone los contenidos”.
También es por esto que continuamente debe utilizarse el backtracking: repetir exactamente las palabras que pronuncia el coachee, para ser fiel a lo que piensa y a cómo lo piensa.
Intervenir
Esto no quiere decir que el coach no pueda dar opiniones o ideas, siempre que se haga de la forma oportuna. El coach puede enriquecer el mapa de la realidad del coachee con nuevos modelos o experiencias, que completen su visión o le permitan nuevas intuiciones.
Este aspecto es el más delicado del coaching, por lo que es conveniente no abordarlo mientras no se alcance un cierto grado de pericia en su práctica.
Estas intervenciones deben venir precedidas de una completa y correcta interpretación de cómo ve el coachee la realidad que se está tratando. El coach prevendrá al coachee de que va a entregar una interpretación, que debe ser utilizada por el coachee en función de cómo sea de útil para permitir su evolución, más que por su mayor o menor valor “académico”.
El arte de conversar
Todos hemos tenido experiencias de conversaciones gozosas. Cuando encontramos a alguna persona con quien mantener este tipo de conversaciones, se produce una fuerte atracción mutua. Son esos momentos en que estamos mostrando toda nuestra esencia al tiempo que recibimos la del otro conversador. Lo que contamos es emocionante y surge de un lugar de dentro de nosotros mismos que posee una gran pureza y sabiduría. Escuchamos con toda nuestra atención y entendemos mucho más allá de las palabras, entendemos con placer al ser humano que tenemos enfrente. Y más que cómo hablamos y escuchamos está la sincronía que se crea entre ambas partes… parece que forman una unidad plenamente interrelacionada por sus movimientos, tono y volumen de voz, posturas, gestos,…
La atención y la profundidad de la escucha, la sincronía y la actitud de comunicación que vivimos en estas conversaciones “poderosas” son las que el coaching reproduce. El coaching es un espacio en que ambas partes se interpenetran con fluidez y se sincronizan para formar un equipo o, incluso más allá, una unidad en que se fusionan tres protagonistas: coach, coachee y la relación que se crea entre ellos.
Pero la conversación de coaching tiene una gran diferencia sobre todas las demás, incluidas las de asesoramiento, mentoring o formación: el “para qué” de esta conversación.
El coaching se realiza para:
· Facilitar que la persona consiga sus deseos y objetivos.
· A través de un proceso en que se desarrollan sus capacidades.
“El coaching es una interrelación en que el coach se entrega como soporte y guía para que el coachee consiga intuiciones y pensamientos propios más puros y sabios, de mayor calidad, para conseguir su objetivo, manteniendo un estado anímico poderoso”.
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