El ser humano ha nacido para vivir en sociedad. A través de la relación con sus iguales podemos desarrollar nuestras potencialidades sociales y se consiguen resultados que de ninguna manera conseguiríamos por separado.

Es decir, en nuestra socialización se une el placer y el resultado.

Si esto es así ¿por qué encontramos tantas dificultades en trabajar en equipo? Lo veremos por partes.

En primer lugar, el equipo se une por tener una misión común, que procede de unos intereses comunes o complementarios. Es decir, podemos buscar ganar dinero todos o que unos miembros del equipo ganen dinero mientras otros aprenden, por ejemplo.

Primer paso: asegurarnos de tener objetivos individuales complementarios (o al menos compatibles) y encontremos la misión común que sale de ellos.

Un buen equipo se reforzará dando forma y haciendo tangible esa misión común. Esto se consigue mediante eslogans, escudos, himnos,… Vale cualquier elemento que nos integre, que sea propio del equipo. El equipo de SuperLópez llevaba el reloj en la mano izquierda y comía el mismo tipo de comida (macrobiótica).

Es importante darse cuenta de que cada nueva actividad en común será un elemento que hará más tangible la existencia del equipo. Si además tiene éxito, el recuerdo de ese elemento creará un vínculo positivo con el equipo.

Segundo paso: reforcemos el equipo creando o encontrando elementos comunes, como escudos, eslóganes o actividades.

Por otro lado, esa misión puede ser más o menos atractiva ¿Nos atrae más que nos digan “con este excelente equipo podemos conseguir el primer puesto de la Liga” o que no descenderemos? Sabemos que nos cuesta más trabajo, pero ¿qué te pide el cuerpo?

Tercer paso: el objetivo de esa misión común debe ser medible y positivo. Dentro del realismo, debe ser lo más ambicioso posible, para unir y generar más fuerza en el equipo.

El realismo en el establecimiento del objetivo consiste en tener presente las actividades necesarias para conseguirlo. Una vez establecido, comenzará un proceso más minucioso y creativo de cómo alcanzarlo, es el proceso de planificación. En función de los resultados de esta planificación podemos replantear el objetivo.

Cuarto paso: planificar las tareas necesarias para alcanzar el objetivo y fijación definitiva del mismo.